Este es el inicio de un artículo en la revista inversión&finanzas.com en la que se expone que las pruebas PISA han pasado de ser una herramienta para diagnosticar los sistemas educativos nacionales a convertirse en una competición entre países que esconde un negocio multimillonario.
Según parece la editorial pearson creará la plataforma digital que sustentará las pruebas en 2015
redacta los exámenes, los corrige y aportará elementos informáticos para su corrección y el análisis de resultados casi instantáneos.
También habla de que los datos no son fiables pues podían existir discrepancias en la clasificación entre países, dependiendo de cómo se analizasen los datos. Pero es que las diferencias pueden ser tremendas, según el método matemático aplicado Canadá ocuparía el 2º puesto o el 22.º; Japón el octavo o el 40.º; y el Reino Unido, cualquiera entre el 14.º y el 30.º Ante esto, el director de PISA, Andreas Schleicher, reconoció que para ellos la comparativa entre países no era lo más importante.
El artículo hace una comparativa de la opinión que de PISA exponen algunos países, no todos de acuerdo con pruebas complicadas que no son muy creativas y suponen muchas horas de esfuerzo a los alumnos, aunque son cada vez más los países que se "apuntan" para su realización.
El filósofo Jose Antonio Marina habla en su Web oficial sobre el trabajo de educar y las pruebas de evaluación externa internacionales:
La tarea de la inteligencia no es conocer, sino dirigir el comportamiento para enfrentarse bien a las circunstancias, y esto se hace poniendo en marcha proyectos y resolviendo problemas prácticos. Debemos aprender a hacerlo y, además, aprenderlo a toda velocidad, porque el futuro está mas cerca que nunca. Como dice el PISA: «Con los cambios constantes en la sociedad, el entorno, y la tecnología, lo que debemos saber para llevar una vida satisfactoria también evoluciona con rapidez».
¿Cuáles son los resultados del PISA? Los de España, malos. El país con mejor puntuación ha sido Singapur, con 562 puntos, un 29,3% de alumnos excelentes, y un 8% de alumnos malos. Las cifras españolas son 477 puntos, solo un 7,8% de alumnos brillantes y un 28,5% de malos. El resultado era previsible, porque la educación española desde tiempos inmemoriales ha sido muy pasiva. Hemos atendido al momento receptivo del alumno, pero no hemos cuidado el momento productivo, expresivo, resolutivo.
En resumen, para aumentar la habilidad de nuestros jóvenes a la hora de resolver problemas prácticos reales no hace falta cambiar los currículos (ni, por supuesto, hacer otra ley), sino enseñarlos de manera diferente. Desde hace mucho tiempo, los buenos profesores utilizan las metodologías activas de aprendizaje, el «aprendizaje por proyectos», el «aprendizaje por problemas» y en las universidades el «estudio de casos».